Habla la reina de las fiestas ‘swingger’ en Bogotá: “lo hago por placer”

Muchos la conocen en las redes sociales como la ‘Churra Montoya’. Dice que no es una prostituta y que le ofende que traten de confundirla para tener sexo.

Edimedios. –Lina Montoya está a punto de graduarse como abogada y admite que su tiempo lo divide entre su trabajo, la familia y el sexo.

Aquí sólo es solo sexo y cada cual sigue con su vida”, comentó al portal KienyKe que habló con ella sobre algunos aspectos de su vida en la secreta intimidad de las fiestas ‘swingger’ bogotanas.

Según el periodista Joseph Casañas, Lina tiene “senos grandes (34B), labios gruesos, piel morena, pelo largo, negro y liso. Imposible no mirarla”.

Y para confirmar que esa descripción es fiel al porte que describe Casañas, la ‘Churra Montoya’ admite que es vanidosa: “tengo tres lipos y dos operaciones en las tetas, el culo sí es natural”.

A pesar de que Lina acepta que las fiestas ‘swingger’ le producen placer y la excitan, no olvida el día en el que perdió la virginidad porque no lo disfrutó en absoluto.

Perdí la virginidad en Ibagué con un tipo que era muy lindo, fue un fin de semana en su casa. Él era algo mayor, tenía 20 años y yo 15. Nos empezamos a besar y cuando me di cuenta ya lo tenía encima, eyaculó sobre mi falda del colegio, recuerdo que gemí mucho de dolor. No usamos condón. Se me dificultó caminar como tres días (…) no me gustó, no lo disfruté”, comentó para el portal.

Su primera fiesta ‘swingger’

Sin embargo, la primera vez que experimentó el intercambio de parejas el placer fue máximo. Al respecto,  la mujer recuerda que todo ocurrió en un spa y que en ese entonces tenía 21 años.

(…) llegué con un amigo de la universidad. Allá conocimos a una pareja, un man de los Andes y una niña de la Javeriana. Culiamos los tres. Mi amigo no se animó, se acobardó a último minuto, fue extraño porque él iba más entusiasmado que yo”, explicó.

Y añadió que no le importó que había mucha gente, personas mayores que ella y la pareja de universitarios con los que compartió en la fiesta, porque disfrutó tanto de ese momento que, desde ese instante, decidió adoptarlo como un estilo de vida.

Pienso que deberíamos vivir más abiertamente nuestra sexualidad y ya que a todos nos encanta el sexo, deberíamos hacerlo con más libertad. Promover el sexo seguro, consensuado y descomplicado; es una forma de contribuir a promover otro estilo de vida”, explicó a Casañas que para esa altura de la crónica presumía de que su entrevistada había pasado del tinto a la cerveza con mucha presteza.

Lina Montoya, cuyo verdadero nombre jamás conoceremos, descartó cualquier posibilidad de tener una pareja estable porque: “si es por fuera de todo este mundo, no entra”, dijo sentenciando cualquier posibilidad y aclarando que ella jamás abandonará su manera de llevar la vida.

Lo que vale estar en una fiesta

En Bogotá las fiestas ‘swingger’ están bien cotizadas y el gasto, para una pareja, podría rondar los $300.000, si se tiene en cuenta el costo de entrada que puede estar entre $70.000 y $90.000 por pareja, el consumo mínimo de licor en $140.000 o la cerveza en $20.000, informó el portal Cívico.

Los jueves son los días en lo que más parejas participan de este tipo de encuentros en donde, según explicó Luis Acosta, un recorrido swingger bogotano, prevalece el respeto entre los invitados.

No hay nada forzado, todo depende de cómo uses la mirada, pues antes de cualquier contacto, inclusive sexual, está el visual, ese dice todo”, aclaró Acosta a Cívico.

Fuentes: 

KienyKe: ‘Desnudando’ a la reina de las fiestas swingger de Bogotá

Cívico: 5 bares swinger de Bogotá: consejos y precios para los ‘primiparos’

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